domingo, 15 de octubre de 2017

Qué dice la Biblia sobre los agnósticos


Hoy día, cada vez más personas se definen como "agnósticos", término que, de manera simple, define a las personas que no creen en ninguna religión pero que no se consideran ateos.

No hay estadísticas exactas del tamaño de la población agnóstica, pero considerada como la porción mayor del grupo de los que no están afiliados a ninguna religión (que también incluye a los ateos), dentro de la demografía de creencias religiosas, son la tercera más grande después del Cristianismo y del Islam; y además, está en un franco crecimiento (Pew Research Center).  Así que conocer qué dice la Biblia sobre los agnósticos es un tema, sin duda importante, que revisaremos a continuación.  Y ya que no todos lo tienen bien claro, ni siquiera quienes se identifican así, empecemos entendiendo más a fondo ...

Qué es un agnóstico

El término fue acuñado por el biólogo inglés Thomas Henry Huxley en 1869, y la palabra significa "sin conocimiento" en griego antiguo.  Podemos definir a un agnóstico como quien tiene la creencia de que es muy difícil o hasta imposible saber, por medio de la razón, con suficiente certeza algo acerca de Dios (o seres equivalentes a su entender), desde su existencia o no existencia, o algo acerca de temas como la creación del universo en un ámbito metafísico y, por ende, prefiere no adoptar ninguna religión.  Así pues, esta creencia se caracteriza por un estado de duda; por lo que el agnóstico puede no creer en Dios pero no descarta la posibilidad de hacerlo, e incluso está abierto a conocer argumentos para ello.  Hay que agregar que esa falta de conocimiento ('agnosis'), además de traducirse como una carencia de certezas, también puede manifestarse en una falta de interés en tenerlas.  Veremos más adelante que debemos distinguir algunos tipos de agnósticos, pero antes veamos ...

Qué NO es un agnóstico



Aunque un agnóstico puede referirse como alguien que no tiene una religión, tal descripción puede ser muy general que se presta a algunas confusiones con otras formas de pensar o denominaciones similares, las cuales aclaro a continuación:  Un agnóstico NO ES UN ATEO; aunque un ateo tampoco tiene una religión 'per se', éste tiene la convicción absoluta de que Dios no existe, ni tampoco ningunos otros, así como ninguna esfera metafísica.  NO ES UN DEÍSTA, los cuales tampoco se identifican con alguna religión, pero no dudan en la existencia de un dios creador, aunque no crean en mucho más que eso (ver entrada ¿Es bueno el deísmo?).  Y, NO ES UN GNÓSTICO, cuya denominación suena muy parecida, pero define a quienes siguen creencias esotéricas y/o heréticas muy diferentes, con raíces pre-cristianas (egipcias, babilonias, griegas, judías, etc.), que distorsionan la creencia en Dios y en Jesucristo (ver entrada El Canon de la Biblia y los Libros Apócrifos - Parte 2).

Ya que quienes se identifican como agnósticos forman un grupo enorme, decíamos que veríamos algunos tipos de ellos, empezando con los ...

Agnósticos duros


Éstos, aunque siguen teniendo la duda de que Dios exista o no (u otros dioses), tienen la certeza de que es imposible saberlo en forma objetiva tanto para ellos como para cualquier persona.  Así pues, creen que ésta es una duda que para la humanidad será permanente y que cualquier conocimiento que se pretenda tener de Él, es meramente subjetivo.  Esta posición es muy cercana al ateísmo en el sentido de que no acepte la existencia de nada que no pueda probarse "científicamente".  En algunos casos, hay quienes se identifican engañosamente como "agnósticos", porque hacerlo como "ateos" les parece demasiado extremo.

Al respecto, debemos decir que no debe ser nuestra intención combatir a la ciencia y a sus indudables beneficios; sin embargo, también debemos reconocer que hay preguntas muy importantes que ésta no puede responder:  ¿Cómo se creó el universo?, ¿de dónde venimos?, ¿para qué vivimos?, ¿cómo debemos vivir?, ¿hay algo después de la muerte?, ¿somos los únicos seres pensantes?, etc.  Este es un tema tanto interesante como demasiado amplio para elaborar sobre él en esta entrada, por lo que, para una discusión más amplia, los refiero a la entrada El dilema de la fe vs. la razón y la serie de entradas Creación o Evolución.

En todo caso ... Los cielos proclaman la gloria de Dios y el firmamento despliega la destreza de sus manos. Día tras día no cesan de hablar; noche tras noche lo dan a conocer. Hablan sin sonidos ni palabras; su voz jamás se oye. Sin embargo, su mensaje se ha difundido por toda la tierra y sus palabras, por todo el mundo. Salmos 19.1-4 NTV  Es decir, basta con abrir bien los ojos para apreciar y admirar la inmensidad, complejidad, perfección y belleza de la creación, para entender que Alguien tiene que estar detrás de todo eso, y que por ende es absurdo creer que todo es producto de la nada y del azar (ver entrada Dios no es necesario, según Stephen Hawking).  Pues, desde la creación del mundo, todos han visto los cielos y la tierra. Por medio de todo lo que Dios hizo, ellos pueden ver a simple vista las cualidades invisibles de Dios: su poder eterno y su naturaleza divina. Así que no tienen ninguna excusa para no conocer a Dios. Romanos 1.20 NTV (énfasis mío)

Por lo que quienes tienen esta posición, NO TIENEN EXCUSA.

Agnósticos abiertos

Éstos son lo que tienen más dudas, no sólo de la existencia de Dios, sino también de que haya respuestas a ello o no.  Por un lado, esta incertidumbre puede serles muy perniciosa si se quedan atrapados en ella, y más aún si llega a ser una excusa para permanecer en una falsa comodidad de no tomar una decisión, de no tener convicciones que les podrían incomodar.  Dios repudia esa actitud. »Yo sé todo lo que haces, que no eres ni frío ni caliente. ¡Cómo quisiera que fueras lo uno o lo otro!; pero ya que eres tibio, ni frío ni caliente, ¡te escupiré de mi boca! Apocalipsis 3.15-16 NTV

NO SEAN TIBIOS, no se acostumbren a no definirse.

Por otro lado, ¡qué bueno si esa incertidumbre tiene una genuina apertura a conocer una respuesta!  Si necesitan sabiduría, pídansela a nuestro generoso Dios, y él se la dará; no los reprenderá por pedirla. Cuando se la pidan, asegúrense de que su fe sea solamente en Dios, y no duden, porque una persona que duda tiene la lealtad dividida y es tan inestable como una ola del mar que el viento arrastra y empuja de un lado a otro. Esas personas no deberían esperar nada del Señor; su lealtad está dividida entre Dios y el mundo, y son inestables en todo lo que hacen. Santiago 1.5-8 NTV

NO SEAN INESTABLES, hay que superar un estado que debe ser sólo temporal pero que sólo Dios los puede ayudar para ello.

Agnósticos apáticos

Y éstos no están seguros de nada, simplemente porque no les importa ni la existencia de Dios ni su consecuente influencia en sus vidas.  Esta actitud de despreocupación está siendo cada vez más común, especialmente en la llamada generación de los 'millenials', y que llevada al extremo de desinteresarse de Dios puede tener su raíz en que las personas se centran cada vez más en sí mismas.  Dios amó al mundo de tal manera que nos ofrece la salvación por medio de Jesucristo (cf. Juan 3.16), ... pero derramará su ira y enojo sobre los que viven para sí mismos, los que se niegan a obedecer la verdad y, en cambio, viven entregados a la maldad. Romanos 2.8 NTV  Pues, donde hay envidias y ambiciones egoístas, también habrá desorden y toda clase de maldad. Santiago 3.16 NTV

El consejo es ver más allá de sí mismos, mucho más allá, ... busquen, y encontrarán ... Mateo 7.7b NVI, BUSQUEN A DIOS PUES LO ENCONTRARÁN.

¿Porqué hay más agnósticos?

Vimos algunas causas como la idealización de la ciencia como única fuente de la verdad; un estancamiento en dudas que no se pueden o quieren superar; la comodidad de no tomar decisiones ni tener convicciones que podrían incomodarnos; una despreocupación excesiva; y una tendencia a centrarse demasiado en uno mismo.

Pero hay otras causas importantes, algunas de ellas son:


1) La gran diversidad de creencias, viejas y nuevas (ver entrada El rechazo a lo religioso - Parte 1), que abruman y confunden con tantas opciones para escoger; a lo que los agnósticos pueden optar por no tomarse la molestia de averiguar si alguna tiene las respuestas que necesitan.

2) El relativismo imperante en el que "cada quien tiene su verdad y es tan respetable como cualquier otra" (ver entrada Relativismo espiritual o verdad absoluta); esto, aparejado con el punto anterior, lleva a una falsa conclusión de que todas las religiones son igualmente válidas, por lo que no tiene caso decidirse por alguna.  Incluso hay agnósticos que creen que serlo les confiere una posición superior a todos los demás, pues los coloca encima de sus diferencias.

3) El ataque al Cristianismo.  Éste es un fenómeno muy amplio y complejo, y por el momento sólo diremos que es una mezcla de muchas cosas, entre ellas:  Animadversión por guerras e injusticias hechas en su nombre; acusaciones legítimas por conductas o comportamientos reprobables de quienes se identifican como cristianos; decepción o malas experiencias de iglesias que predican incorrectamente al cristianismo (en una forma ritualista, legalista, hipócrita, vacía, etc.); o el otro lado de la moneda, "no soportar la sana doctrina" (cf. 2a Timoteo 4.3), que causa rechazo a iglesias que predican correctamente al cristianismo, porque se predica que no todo es válido y haya normas que seguir que incomodan; y la manipulación de muchos medios de comunicación (TV, películas, medios sociales, noticieros, etc.) que caricaturizan al cristiano como estúpido, retrógrada e intolerante.

Conclusión


Tal vez podríamos decir que casi todos hemos sido agnósticos de alguna forma y en alguna etapa de nuestras vidas, pues no nos identificábamos con ninguna creencia y tuvimos demasiadas dudas para creer realmente en algo.  Viéndolo de esa manera, el ser agnóstico puede ser un estado natural en el que mucha gente ha estado.

Sin embargo, como criaturas de Dios, Él quiere que lo conozcamos, ser un Padre para nosotros y darnos sus bendiciones.  Para ello, no podemos contentarnos en quedarnos atorados en un estado de indefinición pensando que Él de todos modos nos bendecirá porque es muy bueno (y eso si existe según diría un agnóstico).  De hecho, sin fe es imposible agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a Dios debe creer que él existe y que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad. Hebreos 11.6 NTV

Amigo lector, si eres agnóstico, por favor no sigas siéndolo.

Tu amigo, el Biblioguero.

_

sábado, 7 de octubre de 2017

Qué dice la Biblia sobre juzgar - Parte 2


En la entrada anterior acerca de lo (Qué dice la Biblia sobre juzgar - Parte 1), revisamos el enfoque más conocido y aceptado que nos dice que debemos abstenernos de juzgar a los demás; lo cual, de sobra conocido, está más que bien fundamentado en la Biblia.  Sin embargo, como también lo mencionamos en esa entrada, tal enfoque "puede llevarse demasiado lejos con fines equivocados".

Además, veíamos que "la vida cotidiana nos lleva a que, en el trato con múltiples personas, debamos evaluar con quién tratamos, con quién tratan personas que nos importan (familia, amigos, gente de trabajo, etc.), formarnos opiniones de ellas y, si es necesario, comunicarlas."  En otras palabras, nos vemos obligados a hacer y a emitir juicios, esto es, a juzgar.

Al estudiar la Biblia, encontraremos que trata un mismo tema en varias partes en ella, por lo que no conviene limitarse a uno o unos cuantos pasajes, pues eso nos da a menudo una visión incompleta de lo que ella nos dice.  Así que terminemos de ver qué dice la Biblia sobre juzgar para tener un panorama completo.

Juzguemos para AYUDAR

Para empezar, volvamos con el pasaje de Mateo 7 que revisamos en la entrada anterior y veamos cómo termina, pues omití a propósito esa parte.  ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano. Mateo 7.5 RVC  Vemos que si no nos auto-examinamos primero podemos ser unos ciegos e hipócritas que pretendiéramos ser capaces de ayudar a alguien cuando nosotros mismos pudiéramos necesitar aún más ayuda.  AYUDAR es un propósito válido para opinar sobre alguien y decírselo, lo cual no implica que lo estemos atacando, humillando o criticando (por supuesto, estamos hablando de una intención genuina y no hipócrita; y siempre será importante tener la dirección de Dios para que esto sea realmente así).  Dicho eso, volviendo a esta parábola, si viéramos que no tenemos una "viga" en nuestro ojo, el pasaje dice que podremos proceder a ayudar a otro a sacar la "paja" del suyo.  ¿Cómo?  Pues siguiendo el contexto del pasaje, juzgando; en otras palabras, evaluando, discerniendo, opinando, y al final, aconsejando o actuando en consecuencia para AYUDAR.

Sin embargo, incluso con la mejor de las intenciones, puede haber "ayuda" que realmente no lo sea.  ¡Qué bueno que queramos ayudar ...

... pero no caigamos en CHISMES!



Me gustó mucho una definición sobre chisme que nos ayudará mucho para tener en cuenta cuando sea necesario emitir juicios.  Si consideramos que lo más criticable no es tanto que nos formemos juicios, sino emitirlos; pues mientras éstos permanezcan en nuestras cabezas, por lo menos nuestros juicios no corren el riesgo de ser tan dañinos o ser criticados.  Así que revisemos esta definición:

Chisme
= Comunicación a quienes son ajenos a un problema o a su solución

Se dice de chisme que es esparcir mentiras, y lo es; pero según esta definición también puede ser comunicar cosas que sean ciertas, pues si no se hace a quienes REALMENTE tengan un involucramiento con el asunto del que hablemos, estamos siendo chismosos.  Siempre tengamos en mente que ... Las palabras que decimos con nuestra lengua son como el fuego. Nuestra lengua tiene mucho poder para hacer el mal. Santiago 3.6a TLA

Juzguemos para EVITAR PROBLEMAS


Otra aplicación de auto-examinarnos puede ser para ayudarnos a nosotros mismos.  Es muy posible que nos encontremos en conflictos, incluso de índole legal, en los que creemos tener la razón; pero si aplicásemos con detenimiento el pasaje siguiente, podríamos encontrar que no la tenemos, o por lo menos, no en la medida que creemos.  »¿Por qué no juzgas por ti mismo lo que es justo? Si alguien te demanda y vas con él a presentarte a la autoridad, procura llegar a un acuerdo mientras aún estés a tiempo, para que no te lleve ante el juez; porque si no, el juez te entregará a los guardias, y los guardias te meterán en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que pagues el último centavo.» Lucas 12.57-59 DHH (énfasis mío)

Así que si hemos de juzgar por nosotros mismos lo que es justo, entonces ...

Juzguemos CON JUSTICIA
(no por las apariencias)

No juzguen por las apariencias; juzguen con justicia. Juan 7.24 NVI  ¿Cuántas veces nos ha pasado que vemos, oímos o nos enteramos de algo, e inmediatamente nos dejamos llevar por lo que esa primera impresión nos hizo sentir?  Podemos llenarnos de rabia, frustración, tristeza o, por el contrario, de alegría, simpatía o compasión.  Sin embargo, luego nos enteramos de más detalles y, para nuestra sorpresa, podemos cambiar completamente de opinión.  Incluso nosotros mismos podemos ser las víctimas u objetos de un juicio superficial.  Seamos como quien ... »No juzgará por las apariencias, ni se guiará por los rumores, pues su alegría será obedecer a Dios. Defenderá a los pobres y hará justicia a los indefensos. Isaías 11:3-4a TLA

¿Cómo hacerlo?


Ustedes juzgan según los criterios humanos. Yo no juzgo a nadie; pero si juzgo, mi juicio está de acuerdo con la verdad, porque no juzgo yo solo, sino que el Padre que me envió juzga conmigo. Juan 8.15-16 DHH  Jesús nos dice que si hemos de juzgar, lo hagamos de acuerdo con la verdad, la cual nos transmite en su Palabra (cf. Juan 17.17); no con criterios humanos, que son susceptibles de ser afectados por nuestro pecado, falta de sabiduría e ignorancia de circunstancias importantes.

LA CLAVE ES BUSCAR LA GUÍA DE DIOS, pues en algo en lo que Dios prefiere que no haga si no he de hacerlo bien, debo pensar que ... Yo no puedo hacer nada por mi propia cuenta; juzgo según Dios me indica. Por lo tanto, mi juicio es justo, porque llevo a cabo la voluntad del que me envió y no la mía. Juan 5.30 NTV  Y si así pensaba Nuestro Señor Jesús, con más razón lo debemos hacer nosotros para asegurar que nuestros juicios sean justos, haciéndolos según nos lo indica en su Palabra y así seguir su voluntad.

Conclusión:  Es absurdo nunca juzgar

Reiteramos la importancia de conocer más ampliamente la Biblia para entender lo que ésta nos dice desde diferentes ángulos.  Así que la próxima vez que alguien te diga que juzgar es malo y que no tienes derecho a opinar sobre la vida de nadie, recuerda muy bien cómo no debes hacerlo y la razón de ello; pero también cómo sí puedes y para qué.

Y para terminar, ¿porqué decíamos que no juzgar "puede llevarse demasiado lejos con fines equivocados"?  Porque ahora, en la cultura actual en que vivimos, con una filosofía relativista (ver entrada Relativismo espiritual o verdad absoluta) en la que se promueven formas de comportamiento perniciosas y pervertidas, para los individuos y la sociedad, se pretenden acallar las voces que evidencian eso con lo que dice la Biblia sobre no juzgar.  Por supuesto, esto se hace en forma hipócrita, pues casi todos los que esgrimen esa exhortación, ni conocen la Biblia ni les interesa seguir lo que dice.  ¡Por supuesto que podemos y debemos emitir nuestros juicios sobre eso!

¿No sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar asuntos tan pequeños? ¿No sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida? Si, pues, tenéis pleitos sobre asuntos de esta vida, ¿por qué ponéis, para juzgar, a los que son de menor estima en la iglesia? Para avergonzaros lo digo. Pues qué, ¿no hay entre vosotros ni uno solo que sea sabio para poder juzgar entre sus hermanos? 1a Corintios 6.2-5 RV95

Los saluda su amigo el Biblioguero.

-

sábado, 6 de mayo de 2017

Qué dice la Biblia sobre juzgar - Parte 1


"¡No me juzgues!", "¡no juzgues a los demás!", e incluso "¡no te juzgues a ti mismo!".  Todas son variaciones de lo que hoy, más que nunca, se considera como una norma de comportamiento a seguir, esencial hasta el grado de que llega a ser una exigencia o un mandamiento (de ahí los signos de exclamación).  Sin duda, podemos ver las bondades de ello; pero también puede llevarse demasiado lejos con fines equivocados.  Opiniones sobre esto hay todas las que quieran, por ello, según la vocación de este blog, veamos qué dice la Biblia sobre esto.

¿Qué debemos entender por juzgar?

Podemos decir que casi todos lo sabemos.  En Google encontramos que "juzgar" significa:  Deliberar, quien tiene autoridad para ello, acerca de la culpabilidad de alguno, o de la razón que le asiste en un asunto, y sentenciar lo procedente. Valorar, formar juicio u opinión sobre algo o alguien.  Así que vemos que, básicamente, tiene 2 alcances diferentes:  Uno de tipo jurídico, muy grave y que llega a declarar un veredicto de culpable o inocente, o darle la razón a una parte o a otra.  Y otro que supone una valoración para formar una mera opinión.

En la Biblia nos enfocaremos en el Nuevo Testamento, ya que ahí está la raíz de y la respuesta a esta controversia.  Veremos que la palabra base empleada en el griego antiguo es muy interesante, es κρίνω ('krinete').  Su significado incluye lo visto anteriormente; pero también significa primordialmente separar o seleccionar; así como aprobar o preferir; y hasta gobernar y mandar.  La palabra afín "crisis" (κρίσις - 'krisis'), significa principalmente separación, causada por una decisión o un juicio.  Otra palabra afín es "criterio" (κριτήρια - 'criteria'), el cual es un recurso para emitir un juicio.

Es claro que no tenemos problema con cómo se entiende y entendía este término.  Ya que la mayoría de nosotros no tenemos potestad de deliberar una sentencia en un juicio legal, podemos coincidir que la acepción de "juzgar" que más nos interesa es la que trata de valorar o evaluar, formarnos una opinión y, en última instancia, emitirla si es necesario.  Y el objeto obvio de ese juicio, en lo que respecta a esta entrada, son personas.

No juzguen


»No juzguen, para que no sean juzgados. Mateo 7.1 RVC  Este versículo es tan popular que mucha gente no creyente lo conoce.  Son palabras de Jesús dichas en el Sermón del Monte.  ¿Porqué dijo eso Jesús?  Él mismo lo explicó:  Porque con el juicio con que ustedes juzgan, serán juzgados; y con la medida con que miden, serán medidos. ¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no miras la viga que está en tu propio ojo? ¿Cómo dirás a tu hermano: “Déjame sacar la paja de tu ojo”, cuando tienes una viga en el tuyo? Mateo 7.2-4 RVC  Jesús nos advierte, como lo hace en muchas otras instancias, que Dios (y específicamente Él mismo) tomará en cuenta la justicia o injusticia, dureza o misericordia, que empleemos con los demás (la vara con la que midamos).  Conociendo nuestra naturaleza humana caída, sabe que demasiadas veces tenderemos a la injusticia y a la dureza y, en ese caso, sería mejor que optáramos por no juzgar.

También nos previene a que nos auto-examinemos primero, pues muy posiblemente nos encontremos en una situación similar a la que estemos juzgando (i.e. calificando); en cuyo caso no tenemos autoridad moral para hacerlo.  Por tanto tú, que juzgas a otros, no tienes excusa, no importa quién seas, pues al juzgar a otros te condenas a ti mismo, porque haces las mismas cosas que hacen ellos. Romanos 2.1 RVC  De esta enseñanza se deriva el conocido dicho de que cuando señalamos con nuestro dedo índice, hay otros 3 dedos de esa mano que apuntan hacia nosotros mismos.

Ser compasivos


En el Evangelio de Lucas, donde se repite esta enseñanza, está precedida por el pasaje que nos pide amar hasta a nuestros enemigos, el cual concluye con este llamado:  Por lo tanto, sean compasivos, como también su Padre es compasivo. Lucas 6.36 RVC  En ese evangelio, el pasaje que estamos revisando dice:  »No juzguen, y no serán juzgados. No condenen, y no serán condenados. Perdonen, y serán perdonados. Den, y se les dará una medida buena, incluso apretada, remecida y desbordante. Porque con la misma medida con que ustedes midan, serán medidos.» Lucas 6.37-38 RVC  Observamos los temas de la compasión y la misericordia.  Así como Dios es compasivo con nosotros, ofreciéndonos su misericordia a través del pago que Jesús hace por nuestros pecados, que implican su perdón y, por lo tanto, el no ser condenados; también nos pide que seamos congruentes con ello, siendo compasivos en nuestros juicios, perdonando y no condenando, y generosos en nuestro amor, todo lo cual nos dice que nos será retribuido.

No menospreciar

En otras ocasiones, la intención de juzgar/opinar busca ponernos encima de los demás, considerando que lo que hacemos o en lo que creemos nos hace superiores; logrando no sólo el desagrado hacia nosotros, sino que si además nos ostentáramos como cristianos, la gente podría alejarse de Dios por vernos como personas petulantes e hipócritas.  Por tanto, dejemos de juzgarnos unos a otros. Más bien, propónganse no poner tropiezos ni obstáculos al hermano. Romanos 14.13 NVI  El contexto de este pasaje de Romanos trata sobre diferentes prácticas que unos y otros hermanos en la fe tenían, siendo unas verdaderamente superiores a las de otros en un sentido doctrinal.  No obstante, Pablo no quiso que la gente se perdiera en disputas secundarias ante la importancia de seguir a Dios, por lo que era mejor dejar los juicios de lado.  Y aunque este pasaje habla sobre diferencias entre hermanos en la fe, no con no creyentes, con nadie debemos caer en la petulancia, ... Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, ... Romanos 12.3b NVI

No hablar mal

Y otra razón para no juzgar, es en el sentido de no hablar mal, no murmurar o no pasárnosla criticando a los demás; y mucho menos llegando a erigirnos en jueces que salvan o condenan.  Hermanos, no hablen mal unos de otros. El que habla mal de su hermano, o lo juzga, habla mal de la ley y la juzga. Y si juzgas a la ley, te haces juez de ella en vez de obedecerla. Solamente hay uno que ha dado la ley y al mismo tiempo es Juez, y es aquel que puede salvar o condenar; tú, en cambio, ¿quién eres para juzgar a tu prójimo? Santiago 4.11-12 DHH  Este pasaje también está dirigido a las relaciones entre hermanos en la fe, pero también lo podemos aplicar en otras relaciones.

Conclusión

Hasta aquí, tenemos claro que no debemos juzgar a los demás; es decir, evaluarlos, formarnos opiniones sobre ellos y emitirlas (decírselas a ellos o a terceros).  Por lo menos, vemos que no debemos hacerlo mientras no sea un juicio justo y misericordioso; mientras no hagamos un previo auto-examen y corrijamos lo que esté mal de nuestra parte; mientras sea con fines de sentirnos superiores; y mientras sea para hablar mal de los demás.

Por otro lado, sin caer en justificar opiniones gratuitas que nadie nos pide ni necesita, ni el gustado deporte del chisme, la vida cotidiana nos lleva a que, en el trato con múltiples personas, debamos evaluar con quién tratamos, con quién tratan personas que nos importan (familia, amigos, gente de trabajo, etc.), formarnos opiniones de ellas y, si es necesario, comunicarlas.

Así que el tema no termina aquí, la Biblia es muy amplia y muy rica, y daremos respuesta a ésta y otras cuestiones en la siguiente entrada (Qué dice la Biblia sobre juzgar - Parte 2).

Los saluda su amigo el Biblioguero.

-