martes, 1 de mayo de 2012

El dilema de la fe vs. la razón


Se dice que tener fe implica que la razón ocupe "el asiento trasero" en la conducción de nuestras vidas y que, por ende, es de esperarse que se deba ser menos inteligente.  Incluso se asevera que la religión es para gente ignorante y que ésta promueve la ignorancia.  ¿Es esto así?  La respuesta depende de varios factores y la revisaremos en esta entrada.  (En la serie de entradas de El rechazo a lo religioso, repasamos varios argumentos esgrimidos por quienes optan por desentenderse de lo que suene a religión, y concretándonos al enfoque de este 'blog', al cristianismo.  Uno de los argumentos que se quedó en el tintero, tal como lo vimos en la entrada El rechazo a lo religioso - Parte 4, es el tema de ahora).

El caso de la razón


Precisamente sobre esto, en la revista Science acaban de publicar un artículo en el que se llevó a cabo un experimento de investigación en el que se encuentra una tendencia a la incredulidad o falta de fe, entre las personas que tienen un pensamiento más analítico (ver también comentario en revista Time).
Por ejemplo, una de las pruebas planteaba el siguiente problema:  "Un bat (o bate) y una bola cuestan $1.10 en total.  El bat cuesta $1.00 más que la bola.  ¿Cuánto cuesta la bola?"  La respuesta que viene al instante a la mente es 10¢; sin embargo, deteniéndose a analizar con más cuidado el problema, la respuesta es 5¢ ($1.05 del bat - $0.05 de la bola = $1.00 de diferencia).  Con ésta y otras pruebas, los investigadores Ara Norenzayan y Will Gervais de la Universidad de British Columbia en Canadá, llegaron a la conclusión anteriormente expuesta, al ver que los que respondieron correctamente, siendo más analíticos, también presentaban calificaciones más bajas en mediciones sobre su fe.
Ayn Rand fue una novelista y filósofa, autora de "La Virtud del Egoísmo" y "La Rebelión de Atlas" ("Atlas Shrugged"), quien creía que el principio moral rector de la vida era la búsqueda de la propia felicidad y que la razón era el único absoluto (ideas fuertemente arraigadas en nuestro mundo actual).  Nathaniel Branden, con un pensamiento afín pues estuvo asociado con ella y fue su pareja sentimental, escribió lo siguiente (traducción libre):
Cuando un hombre rechaza la razón como su estándar de juicio, sólo queda un estándar alterno para él:  Sus sentimientos.  Un místico es un hombre que trata sus sentimientos como herramientas de conocimiento.  Fe es la igualación de sentimiento con conocimiento.  Para practicar la "virtud" de la fe, uno tiene que estar dispuesto a suspender su vista y su juicio; uno tiene que estar dispuesto a vivir con lo ininteligible, con eso que no puede ser conceptualizado o integrado dentro del resto del conocimiento de uno, y a inducir un trance como ilusión de entendimiento.

En otras palabras, se equipara la fe con los sentimientos y se reitera la idea de que no caben juntas ésta y la razón; se le llama virtud entre comillas, o sea que realmente no lo es; y se dice que el objeto de la fe no puede integrarse al resto de lo que uno sabe.


Este argumento, tan negativo, ciertamente sí sucede, y puede observarse en fanatismo religioso y también político (cuando el objeto de la fe es un líder o una ideología política).  Mucha gente, manipulada y llevada por sus sentimientos, los que desafortunadamente pueden ser de odio, es capaz de actos tanto estúpidos como muy lamentables.  Los terroristas son el ejemplo extremo de esto.

Pero lo anterior caricaturiza a la fe, pues no es realmente como debe ser y, por supuesto, mucha gente no la practica así.

Paradójicamente, la fe también está presente en lo que supuestamente es su opuesto incompatible.

La fe en la razón y la ciencia

La razón es un atributo que tenemos los seres humanos para comprender el mundo que nos rodea.  Y la ciencia, en todas sus extensiones, nos ayuda a entender cómo funciona de acuerdo a observaciones explicables y predecibles.  Gracias a ambas, nos es posible vivir mejor y más tiempo, ser más productivos y, en un círculo virtuoso, ampliar aún más nuestros conocimientos.  No podemos dejar de mencionar que también nos hemos vuelto más letales y con una mucho mayor capacidad de destrucción en todos los órdenes (espiritual, humano, ecológico y económico).

Sin embargo, con todo el admirable avance logrado en la ciencia, hay demasiadas cosas importantes para las que no tenemos respuestas por parte de ella.  Veamos sólo algunas de ellas.

  • ¿De donde venimos?  Según la ciencia, de la nada y a través de un proceso fortuito (ver entradas Creación o Evolución y Dios no es necesario, según Stephen Hawking).  ¿Se ha probado esto?  Según los mismos supuestos de tiempo y espacio de la ciencia misma, estamos tremendamente limitados para poder hacerlo y, aunque no se reconoce, realmente sólo tenemos supuestos extremadamente aventurados que terminan demandando la misma fe que pretenden rechazar.

  • ¿Para qué vivimos?  La respuesta de la ciencia pura es que como animales que somos, para preservar nuestra especie y vivir lo más satisfechos que podamos.  Sería de esperar que seremos una especie más que llegó y finalmente se irá.  En lo que respecta a la vida de cada uno, veamos cómo se respondería a la siguiente pregunta.

  • ¿Cómo vivir?  Fuera de ciertas normas naturales de supervivencia, los mandamientos o las leyes morales terminan siendo subjetivas y producto de la evolución del pensamiento de diversas culturas, según sus circunstancias.  Así pues, realmente podríamos concluir que más nos valdría vivir simplemente como quisiéramos sin importar mucho lo demás (ver entrada El culto a la libertad).  Todos los que sin la Ley han pecado, sin la Ley también perecerán ... Romanos 2.12a RV95

  • ¿A dónde vamos?  Según los creyentes absolutos en la ciencia, no hay vida después de ésta, y nuestra única trascendencia se limitará a lo que recuerden de nosotros las generaciones que nos sigan y no más; pues después de todo, según la ciencia, sólo somos seres en un mundo de una pasmosa insignificancia en la vastedad del universo.

  • ¿Estamos solos?  Ya que no podemos ver directamente a Dios, Éste, por lo tanto, no debe existir y, en todo caso, "no es necesario".  ... el malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; no hay Dios en ninguno de sus pensamientos. Salmos 10.4 RV95  Cualquier creencia en Él es pues, según la ciencia, meramente una creación conceptual nuestra, nacida de nuestra necesidad de sustento anímico, moral, y de trascendencia.

Y además de estas íntimas y profundas interrogantes, hay otros muchos misterios en el mundo para los que no hay respuesta en la ciencia, por no decir interrogantes de ésta misma, como la conciliación entre la Física Cuántica y la Teoría General de la Relatividad.

¿A dónde quiero llegar con todo esto?  No a demeritar a la razón y a la ciencia, pues éstas al final del día son intrínsecamente buenas.  Lo que las hace malas, es lo que hacemos con ellas.  Creo que hay que bajarlas del pedestal en el que las han subido como a un ídolo, y en las que muchos se ensoberbecen, pues es evidente que no podemos tener respuesta a todo a través de ellas.  ... porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres ... 1a Corintios 1.25a RV95

Cuando la fe no es buena

En cuanto a la fe, ésta por sí misma no es necesariamente buena.  ¿Porqué?  Porque depende del objeto de ésta.

Así como se idolatra a la ciencia pretendiendo que sirva más allá de su propósito de entender nuestro mundo físico, también se exalta a la fe despojándola de su verdadero destino, que es Dios.

Empecemos con la fe en la fe.  Comúnmente se dice que debemos tener fe en que algo sucederá, que nuestro propio deseo, con ser suficientemente fuerte será suficiente, para que "el universo conspire a nuestro favor" (según Paulo Coelho o la famosa Ley de la Atracción).  Si bien es innegable que hay que tener realmente una intención para lograr las cosas pues Dios mismo nos dice que nos esforcemos y seamos valientes (cf. Josué 1.9), es decir que trabajemos y seamos resueltos, debemos estar seguros del objeto de nuestra fe (ver entrada Relativismo espiritual o verdad absoluta).

Luego está la fe en uno mismo.  Ésta también es buena en el sentido de que Dios mismo quiere que nos amemos a nosotros mismos (cf. Mateo 22.39).  Aquí lo que tenemos que hacer es no quedarnos sólo con esta fe, pues ese es el mensaje que nos enseñan tantas películas y programas de héroes que solos pueden contra todo el mundo.

Está la fe en ídolos en los que se cree que con los rituales precisos y con una fervorosa adoración, se podrá invocar a los espíritus/santos/deidades que representen y así se podrá obtener el favor deseado.  A menudo se nos presenta esta fe como de gente con mucha devoción, la cual sólo podría ser encomiable, si se dirigiera al objetivo correcto (ver entrada Qué dice la Biblia sobre la idolatría).  Por esto mismo, poned toda diligencia en añadir a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento ... 2a Pedro 1.5 RV95

Y están muchas religiones vacías de Dios, muchas incluso que se ostentan como cristianas, que sólo buscan concentrar poder fanatizando la fe de muchas personas que realmente ni entienden en lo que creen.  ... pues vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que, teniendo comezón de oir, se amontonarán maestros conforme a sus propias pasiones, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. 2a Timoteo 4.3-4 RV95

La fe que quiere Dios

¿Cuál es la fe que debemos tener?.  Respondiendo Jesús, les dijo: —Tened fe en Dios. Marcos 11.22 RV95  Dios es el que nos responde las preguntas últimas y más importantes en nuestras vidas, quien nos enseña cómo debemos vivir, nos acompaña en el proceso y nos espera al final de ésta.

¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el que discute asuntos de este mundo? ¿Acaso no ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Puesto que el mundo, mediante su sabiduría, no reconoció a Dios a través de las obras que manifiestan su sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación. 1a Corintios 1.20-21 RV95  Efectivamente, el mundo con todo lo que sabe, ha caído en locas y erradas ideas, de tal forma que en lugar de reconocer la autoría y grandeza de Dios en su creación, consideran que no existe y no es necesario; por lo que Él se agrada en salvarnos por lo que es locura para estos llamados sabios.  Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura; y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. 1a Corintios 2.14 RV95  Así mismo, Por la fe comprendemos que el universo fue hecho por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. Hebreos 11.3 RV95  (No de la nada, como algunos prominentes científicos aducen).

Es una fe que Dios quiere que esté sustentada en su conocimiento para no caer en una fe vana.  Que abunden en ustedes la gracia y la paz por medio del conocimiento que tienen de Dios y de Jesús nuestro Señor. 2a Pedro 1.2 NVI  Si bien, tampoco requiere que pretendamos ser eruditos.  Y es que, para avergonzar a los sabios, Dios ha escogido a los que el mundo tiene por tontos ... 1a Corintios 1.27a DHH  ... para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios. 1a Corintios 2.5 RV95  Su poder, tanto manifiesto en su creación como en lo que trabaje en nuestras propias vidas.


Y ese poder, que bendice nuestras vidas y nos lleva a la eternidad, del cual Él quiere hacernos partícipes, sólo podemos disfrutarlo creyendo en Él.  Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que recompensa a los que lo buscan. Hebreos 11.6 RV95  Buscándolo en su Palabra.  Así que la fe es por el oir, y el oir, por la palabra de Dios. Romanos 10.17 RV95


Concluimos pues, que la fe que Dios quiere no es meros sentimientos, pues para que sea realmente buena debe estar dirigida a Dios, que el conocimiento de su Palabra nos guía a ella, por lo que es falso que deba haber un divorcio con la razón, y que la fe nos da respuestas que no son evidentes para la razón.  Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Hebreos 11.1 RV95

Caminemos pues confiados en Dios ... porque por fe andamos, no por vista. 2a Corintios 5.7 RV95

Los saluda su amigo el Biblioguero

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