domingo, 26 de junio de 2011

Creación o Evolución - Parte 1


Hola amigos, ¿tendrá caso discutir si le damos crédito al relato de Génesis 1.1-2.4 sobre la creación del universo, la tierra, la vida y la humanidad, o a las teorías de la ciencia del origen y evolución de todo eso?

Desde mi niñez me ha interesado mucho la ciencia.  Me fascinaba la astronomía, la biología, la zoología y particularmente la paleontología, que estudia la vida prehistórica.  Mis libros de ese tema, especialmente sobre los dinosaurios, eran de mis tesoros más preciados y, de hecho, soñaba con ser paleontólogo.

En mi juventud mis intereses cambiaron hacia la arquitectura y posteriormente, recibiendo la fe en Cristo, me ha cautivado el estudio de la Biblia.  Varios años después de ello, no sabía cómo conciliar el relato de la creación de Génesis con mis conocimientos acerca de la evolución.  Llegué a pensar que en última instancia, eso no era tan relevante, considerando que había doctrinas mucho más importantes para aceptar nuestra necesidad de redención por un Salvador y para llevar una relación con Dios Nuestro Padre.

Cada vez más me doy más cuenta que lo anterior fue una consideración muy ligera de mi parte, pues lo que creamos sobre esto sí puede tener repercusiones fundamentales en nuestra fe.  Lo que pasa es que la pregunta que hago al inicio de esta entrada se ha vuelto engañosamente ociosa.   La respuesta en nuestro mundo de hoy es que por supuesto que no, que el relato de la creación de Génesis es meramente un mito y las pruebas de las teorías de la ciencia sobre el origen y evolución del universo y la vida son aplastantes.

Ha habido varios intentos de conciliación entre estos dos puntos de vista acomodando las Escrituras de tal manera que hagan sentido con las teorías de la ciencia; sin embargo, la realidad es que leyendo con cuidado estas Escrituras, veremos que realmente no caben los conceptos esgrimidos en las mencionadas teorías.

El relato de Génesis 1.1-2.4


Moisés, por revelación de Dios, nos relata en Génesis que En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Génesis 1.1 RV95  Tenemos un Dios creador que originó todo, lo espiritual y lo material que es el mundo físico en que vivimos.  En este texto podríamos entender "los cielos" desde el espacio sideral, hasta "el tercer cielo" mencionado en 2a Corintios 12.2, el cual puede ser "el reino de los cielos".

Dios crea las cosas enunciando sus deseos con su Palabra: Dijo Dios: «Sea la luz». Y fue la luz. Génesis 1.3 RV95  De esa misma manera, Dios crea todo lo demás.  Esa palabra es el Verbo, el Verbo es Dios mismo y es el Cristo (Juan 1.1-18).  Al respecto no puedo evitar pensar cómo hay gente tan soberbia que pretende hacerse como Dios, esperando que con simplemente enunciar sus deseos, éstos se hagan realidad.

Los principales elementos son:  Cielos, tierra y luz.  De éstos parte para formar lo siguiente:  El firmamento (el cielo que vemos sobre nosotros y que podemos definir como la atmósfera); los mares y continentes; la vida vegetal; el sol, la luna y las estrellas; los animales marinos y las aves; los animales terrestres y el hombre.

Todo se crea y forma en un plazo de 6 días, de los cuales su extensión es debatida entre la ordinaria de 24 horas, una indefinida o tan larga como mil años si consideramos lo que Pedro decía:  Pero, amados, no ignoréis que, para el Señor, un día es como mil años y mil años como un día. 2a Pedro 3.8 RV95  Este periodo de tiempo, aún si lo consideráramos como de 6000 años, se antoja absurdamente corto para lo que nos hemos acostumbrado a oír de las teorías de la ciencia.  Yo os instruiré acerca del poder de Dios; no esconderé lo que se refiere al Omnipotente. Job 27.11 RV95  Yo creo que no tenemos una certeza precisa de la longitud de esos días, pero sí creo que seguramente fue un periodo bastante corto, pues de otra manera, las Escrituras pudieron haberse referido a éste de otra manera, en vez de utilizar la palabra que en el resto de la Biblia tiene el significado simple y llano de día como todos lo conocemos.  En última instancia, Dios lo pudo perfectamente haber hecho así.


Ciertamente, a lo largo de este relato encontramos varias cosas misteriosas, extrañas o que no encajan con el mundo que conocemos y con las mencionadas teorías de la ciencia.  En Génesis 1.2 se menciona un "abismo" que podría referirse a las fosas abisales, pero esto es sólo un supuesto.  En Génesis 1.5 se introducen los conceptos "día" como "luz", "noche" como "tinieblas", y "día" como periodo de tiempo, pero todavía no se habían creado el sol y la luna, aunque seguramente Dios que hizo y es la luz (Juan 8.12), la pudo haber provisto como Él mismo lo hará al final de los tiempos.   Allí no habrá más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará y reinarán por los siglos de los siglos. Apocalipsis 22.5 RV95  En Génesis 1.6-7 se dice que un firmamento o atmósfera se formó entre aguas debajo y arriba de éste, o sea que antes, sobre la superficie de la Tierra todo era una masa de agua y luego se formaron mares y nubes con el cielo entre ellas.  En Génesis 1.9-10 todas las aguas se reúnen "en un sólo lugar, para que se descubra lo seco", lo que tal vez podría entenderse como que después de que las aguas se condensaron en nubes separadas del mar por un firmamento, surgió un sólo continente (supuesto lógico si las aguas estaban reunidas "en un sólo lugar"), que podría ser el que se ha denominado como "Pangea" (ver ilustración).  Cuando la vida se creo lo hizo "según su especie", no a partir de alguna especie primigenia de la que se hayan derivado las demás especies.  Así fue con las plantas (Génesis 1.11-12), y con los animales (1.21, 24-25).  Tanto el hombre como los animales eran vegetarianos (Génesis 1.29-30).

Algunas de estas cosas parecen tener una explicación más fácil que otras, e incluso hasta encajar con algunas teorías científicas, pero otras no.  Además de lo referido en el párrafo anterior, hay muchas cosas en otras partes de la Biblia muy diferentes al mundo actual.  Por otro lado, es un hecho que hay muchísimos misterios que la ciencia no puede resolver.  Lo anterior da para discusiones tremendamente interesantes, pero sobre esto tomo el cuestionamiento que Dios le hizo a Job:  »¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? ¡Házmelo saber, si tienes inteligencia! Job 38.4 RV95


Volviendo al relato, en su parte final, Entonces dijo Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza Génesis 1.26a RV95  En este pasaje notamos el plural que usa Dios en forma muy rara en el Antiguo Testamento, aludiendo a su naturaleza trinitaria (Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo), haciéndonos semejantes a él en nuestro carácter espiritual, aunque con características físicas que reflejan su imagen como nuestra postura recta, nuestra capacidad de hablar y expresar emociones de forma que ningún otro ser vivo en la Tierra comparte con nosotros.

Tal como podemos apreciar admirando la grandeza, armonía y belleza de la creación, Dios se complació con lo que había creado calificándolo en repetidas ocasiones en este relato como "bueno" o "bueno en gran manera".

Aunque aquí sólo repasamos en forma muy resumida el relato de la creación, éste es de todos modos bastante breve.  Por alguna razón, acontecimientos que han ocupado tanta dedicación de innumerables investigadores, filósofos y científicos, a través de la historia de la humanidad, lo que Dios nos revela sobre cómo creó los cielos y la tierra, no ocupa más de 2 capítulos y algunas otras referencias esparcidas en la Biblia.  Prácticamente no hay mayores detalles y además no nos dice nada sobre la creación de los ángeles.  Así pues, es claro que el propósito principal de la Biblia no es este tema.  Le interesa mucho más a Dios hablarnos de cómo quiere que nos relacionemos con Él.

En la próxima entrada (ver Creación o Evolución - Parte 2), revisaremos el otro punto de vista, el de las teorías de la ciencia sobre el origen y la evolución del universo y sus implicaciones sobre la fe cristiana.

Hasta entonces, ¡saludos del Biblioguero!

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